A menos de dos meses de iniciar
el período de estiaje (disminución
del caudal en las represas por falta
de lluvia), el Gobierno toma sus
previsiones para evitar los racionamientos
de energía en el país.
El ingreso de por lo menos 570
nuevos megavatios de generación
térmica al Sistema Nacional
Interconectado y el mantenimiento
de las plantas termoeléctricas
son algunas de las medidas que se
tomaron para garantizar el suministro
de electricidad durante los meses
críticos.
Eduardo Barredo, asesor del Ministerio
Coordinador de Sectores Estratégicos,
explicó que la represa de
la Central Mazar permite una mayor
cantidad de almacenamiento de agua
para las épocas secas. Este
sistema tiene una capacidad de embalse
de 410 millones de metros cúbicos
y está integrado con la Central
Paute-Molino, entre las dos, pueden
sumar una generación cercana
a los 300 megavatios hora.
Además se adquirieron siete
centrales de generación eléctrica
y se extendió los contratos
para el funcionamiento de otros
equipos. Y está previsto
que en enero lleguen nuevos generadores.
“Con esto está descartada
una amenaza de apagones”,
afirmó el funcionario.
Donald Castillo, consultor eléctrico,
afirmó que si el clima es
regular, el estiaje debería
empezar en octubre y extenderse
hasta marzo del próximo año.
Aunque los meses de mayor impacto
son noviembre, diciembre y enero.
Castillo agregó que en este
año ingresaron 380 nuevos
megavatios de operación térmica
y que hasta finales de año
deben ingresar por lo menos 190
más al Sistema Nacional Interconectado
lo que sumarían los 570 que
mencionó Barredo.
“Eso nos permite tener algo
de respiro. Pero tiene que existir
el combustible en volúmenes
adecuados, en tiempo y en forma.
Y ese es un problema gravísimo
para el Ecuador. La infraestructura
del sector petrolero no es la más
adecuadas para el abastecimiento
oportuno y confiable para el sector
eléctrico”.
Barredo indicó que ese despacho
de combustible para las térmicas
sí está garantizado.
“Tenemos una ventaja, que
se usó muy poco combustible
en esta época por la energía
hidroeléctrica. Además
Petroecuador garantizó ese
suministro”, dijo el funcionario.
Castillo sostuvo que es necesario,
que hasta fines de septiembre estén
concluidos los trabajos de mantenimiento
de las centrales termoeléctricas
del país, para que todas
estén disponibles desde octubre.
Y que se debe realizar una planificación
del sector bajo condiciones de riesgo
para evitar una crisis similar a
la generada entre noviembre del
año pasado y enero de 2010.
Barredo confirmó que ese
mantenimiento a las plantas termoeléctricas
sí se realizó, aprovechando
la época de lluvias. Una
de ellas es la planta de La Trinitaria,
en Guayaquil. La central Esmeraldas
está próxima a entrar
en mantenimiento, indica el funcionario.
“La idea es que al inicio
el estiaje esté todo listo”.
Pero para Castillo una de las principales
preocupaciones es la participación
de la energía proveniente
de Colombia. El experto señala
que la demanda total de energía
del país es 46.836 megavatios/hora
(cifra de consumo del pasado 16
de agosto), de estos, el 63,8% se
abastece por generación hidráulica,
el 33,4% por las térmicas
y la interconexión con Colombia
y Perú representa apenas
un 2,8%”.
“Ese país (Colombia)
también tiene problemas y
si está en período
de estiaje no va a derivar su energía
para abastecer a Ecuador. No podemos
garantizar, dada la vulnerabilidad
y fragilidad del sistema eléctrico
de Ecuador, estar fuera del riesgo
de restricciones del sistema de
energía eléctrica
en el próximo estiaje”,
informó Castillo.
Se requiere de una nueva legislación
eléctrica.
El Gobierno trazó una hoja
de ruta para el funcionamiento del
sector eléctrico para los
próximos 10 años.
La previsión es que aumente
la capacidad de generación
a 33.852 gigavatios/hora (GWH),
para ello se espera 14.735 GWH adicionales
por año.
Sin embargo, Donald Castillo, sostuvo
que los proyectos planteados por
el Ejecutivo no serán suficientes
para atender el crecimiento de la
demanda. Según los cálculos
de las mismas autoridades, hasta
el 2020 se requerirán por
lo menos de 16.346 GWH para cubrir
las necesidades del país.
El consultor explicó que
la generación actual es tanto
pública como privada, pero
que aún no se define en la
ley cuál será la participación
de ambos sectores, una vez que cambió
el escenario eléctrico con
la nueva Constitución.
Ahí se señala que
los sectores estratégicos,
incluidos electricidad, pasarán
a ser manejados por el Estado a
través de empresas públicas,
y que solamente se delegaría
por excepción a empresas
privadas.
“Actualmente el sector eléctrico
se maneja en base a la Ley de Electrificación
promulgada en 1996, modificada 10
años después, y remendada
con el Mandato 15 (de Montecristi)
y dos resoluciones del Consejo Nacional
de Electricidad (Conelec). Es un
esquema que no es muy estable, pero
así funcionan las empresas
del sector privado que todavía
existen”.
Entre las generadoras privadas
están Electroquil; de propiedad
de la corporación AyC de
Estados Unidos; Machala Power, filial
de EDC; Hidroabanico, y algunas
barcazas como Interdisa Trade y
Electroguayas.
Además de empresas eléctricas
como la Centro Sur, Quito y Ambato
que siguen siendo sociedades anónimas
y están dentro de la Corporación
Nacional de Electricidad (Cenel),
creada como empresa de distribución
pública.
“Hay que esperar que salga
la ley para ver cual es ese esquema
de excepción, hasta mientras
existe incertidumbre en el sector.
Un esquema de excepción sería
que sean empresas que hasta la fecha
estaban existiendo, por ejemplo.
Pero hay que esperar la ley”.
Arturo Clavijo, vicepresidente
del colegio de Ingenieros Eléctricos
y Electrónicos, recordó
que la Constitución plantea
una empresa única de energía
y que aún deben discutirse
los criterios para la estructuración
de ese organismo.
Clavijo sostuvo que hay sectores
que apuestan por una empresa pública
que maneje generación, transmisión
y distribución, y otros que
se mantenga la actual Cenel, pero
que se constituya en una empresa
pública y que en un futuro
se estructure como empresa única.
“Pero es necesario socializar
y que los profesionales puedan aportar
criterios que puedan ayudar a la
estructuración de esa ley”,
dijo.
A criterio de Clavijo, en la ley
deberá establecerse una tarifa
eléctrica real y no basada
en subsidios. “Actualmente
existe la tarifa de la dignidad,
además se eliminó
el aporte del Fondo de Electrificación
Rural (Ferum) y el Estado asumió
esa inversión. Pero si en
un momento dado hay razones que
afecten la economía, y por
ende a la inversión en el
sector eléctrico, existe
un riesgo de colapso”.
El dirigente remarcó que
debe existir un concepto social
en la tarifa, de manera que el valor
se fije acorde a las condiciones
económicas de los usuarios.
Pero también se debe invertir
para concientizar sobre el buen
uso de la energía, en especial
en los sectores urbano-marginales
y rurales, donde todavía
es evidente el consumo poco responsable
de la electricidad.
Eduardo Barredo señaló
que ya se está elaborando
el proyecto de ley de electrificación,
y que hay un grupo de trabajo enfocados
en armar la nueva norma. Pero aún
no existe un borrador y por lo tanto
todavía no está previsto
que sea remitido a la Asamblea Nacional.